No hace falta ser un banco para que te ataquen: la mayoría de ataques son automáticos y prueban con todos. Y los negocios pequeños suelen estar menos protegidos. La buena noticia: con unas medidas básicas te pones por delante de la mayoría.
1. Contraseñas fuertes y distintas
Nada de la misma clave para todo. Usa contraseñas largas y un gestor de contraseñas para no tener que recordarlas. Es lo más barato y lo que más protege.
2. Doble verificación (2FA)
Activa el segundo paso (un código al móvil) en el correo, el banco y tus herramientas. Aunque roben tu contraseña, sin tu móvil no entran.
3. Copias de seguridad
Haz copias automáticas de tu web y tus datos. Si algo sale mal —un fallo, un ataque, un borrado— puedes recuperar todo en minutos.
4. Todo actualizado
Web, móvil, ordenadores y programas al día. Las actualizaciones tapan agujeros; lo desactualizado es la puerta favorita de los atacantes.
5. Protege tu web de bots y spam
Una verificación anti-bot en tus formularios evita spam, saturación e intentos automáticos de colarse.
6. Cuida los datos de tus clientes
Guarda solo lo necesario, con conexión segura (HTTPS) y cumpliendo el RGPD. Una filtración cuesta clientes, confianza y posibles multas.
💡 Recuerda: prevenir es mucho más barato que recuperarte de un ataque. Empieza por el 2FA y las copias de seguridad hoy mismo.
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